La paz como estado de consciencia

Alguna vez que te has preguntado ¿Qué es eso que llamas paz? ¿Cómo experimentarla con más frecuencia? ¿Por qué surge en ti el anhelo de que permanezca en tu vida? Hoy entraremos a entender un poco acerca de aquello esencial en la vida de cualquier persona.

Cuando se nombra la palabra paz, muchos piensan que es una emoción dependiente del exterior. Por ejemplo: tengo paz si mis finanzas funcionan bien, o experimento paz si todo en mi vida está tranquilo y no surgen problemas. Y si las cosas no funcionan de la manera en que deseamos, ¿Qué pasa? Allí radica el problema. Porque se asimila que la paz personal va ligada a lo que pasa a mí alrededor, se percibe como algo que viene del exterior, por lo tanto esta condicionada.

Lo anterior muy lejos de ser paz, se confunde con necesidad de control. Por supuesto, lo eventos externos nos mueven y aún más cuando son situaciones de aprendizaje que amenazan con sacarnos de nuestra zona cómoda, se  percibe perdida de control y surge una especie de guerra interna, angustia, preocupación, sosiego, un sin número de emociones de baja frecuencia. Todo esto ocasionado por pensar que la paz reside fuera y es allí donde debemos buscarla y experimentarla.

Entonces ¿Qué es paz en realidad? ¿Dónde se encuentra? Vamos a entenderlo mejor.

¿Qué es la paz?

La paz es un estado de consciencia, una virtud, que habita y se experimenta en el interior. Es independe de nuestras creencias y juiciosos personales. Es un estado de libre elección y aceptación real, es un estado de entrega total hacia tu luz y verdadera naturaleza interior.

Para entenderlo mejor, quiero compartir una reflexión oriental. Se titula:

La paz perfecta

“Había una vez un Rey que ofreció un gran premio a aquel artista que pudiera captar en una pintura la paz perfecta. Se presentaron muchos pintores, algunos de fama reconocida, con telas que representaban hermosas escenas.

El Rey, durante varios días, observó y admiró cada obra, pero solamente hubo dos que, realmente, le gustaron; y tuvo que elegir una de ellas.

La primera era un lago muy tranquilo. Este lago era un espejo perfecto donde se reflejaban las apacibles montañas que lo rodeaban. Sobre éstas se encontraba un cielo muy azul con tenues nubes blancas.

Todos los que miraron esta pintura pensaron que, sin ninguna duda, reflejaba la paz perfecta. Todos apostaron que sería la elegida.

La segunda pintura también tenía montañas. Pero estas eran escabrosas, descubiertas, sin vegetación. Había un cielo furioso del que caía un impetuoso aguacero con rayos y truenos. A la izquierda, se distinguía claramente un árbol partido por un rayo. Montaña abajo parecía retumbar un espumoso torrente de agua.

Toda esta escena no mostraba, para nada, lo que entendemos por “paz perfecta”. Más bien, todo lo contrario.

El Rey, un tanto sorprendido por el cuadro, se detuvo a observarlo con más cuidado; y vio, tras la cascada, un delicado arbusto creciendo en una grieta de la roca. En este arbusto se encontraba un nido y dentro de él, sentado plácidamente, un pajarito.

¿Cuál de las dos habrá sido la pintura ganadora?

El Rey eligió la segunda. ¿Sabés por qué?

“Porque -explicó, luego, el Rey: “Paz no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajo duro, sin dolor. Paz significa que, a pesar de estar en medio de todas estas cosas, permanezcamos calmados dentro de nuestro corazón…” Este es el verdadero significado de la paz.

Después de leer esta maravillosa reflexión, imagino que tu percepción de lo que es la paz es un poco diferente.

La paz real y perfecta no significa tener una vida sin apuros, sin miedos, sin obstáculos, sin pruebas difíciles, es muy fácil experimentar paz de esa manera, pero eso no pasa en la escuela de vida. La paz es un nivel de consciencia en el cual te mantienes en tu centro, equilibrado, con fe y confianza en ti mismo, con la seguridad de superar cualquier obstáculo, aun experimentando situaciones difíciles y muy dolorosas, aun cuando la realidad afuera parece ser des-esperanzadora, aun cuando tus cargas son más grandes que tú.

Llena el paisaje de tu vida con la luz, que proviene de tu interior, permítete estar en plenitud, recuerda que nada, ni nadie puede quitarte tu paz, nadie te la puede arrebatar. La paz nace, crece y siempre permanece dentro de ti.

La verdadera paz no es la que se siente en el silencio del valle, si no la que surge en medio de la batalla.

 

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Luz, Paz y Amor.

 

Tatiana C.

Life & Leadership Coach

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